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Saturday, November 27, 2010

The other side of winning...a Magpie tale

How many times we obsess with the idea of being the best, of getting somewhere before anybody, to be first place of anything. Some humans are competitive by nature; other, feel the need to be recognized.


First Place. Gold Medal. Employee of the Year. World Champion. Titles and places rewarded by the ultimate glory, a prize, recognition and honor. Have we ever considered that in order to win somebody has to lose?

Before the miracle of 2004, when the RedSox came back from hell after being down 3 games to 0 against the Yankees, not just to catch up but to win the playoffs and then been the MLB World Champions, 86 years had passed. It was in 1918 when Boston was the crowned world champ for the last time. Between 1918 and 2004 great players joined in, some of them recognized as amazing sports legends, who started and ended their professional career believing in the RedSox, been a diehard BoSox. Ted Williams played 19 seasons, twice interrupted to be on duty as a pilot for the Marines, all 19 with the RedSox; Carl Yastrzemski lived his 23 years as a professional baseball player with the Sox. Jim Rice, another big one, dedicated his life from 1974 to 1989 to the same team. All of them have things in common: not just they were baseball phenomenon and hall of famers, but they are the perfect image of what it takes to belong to a team in heart and soul. They also share the fact of NEVER have won a World Series, holding the trophy, getting a ring. That’s what I call to have guts…to remain standing and supporting the same team, season after season, with the head up and the hope that next year would be the year. It never happened for them. From 2004 history changed for the RedSox; the team harvested triumphs over the foundation created by the tears and sweat of the loyal and consistent predecessors that never gave up despite the non-winning fact. That is baseball… that is the spirit of believing, that is the magic that keeps us fighting.

Every day we wake up knowing that every year, from April to October, there will be another season full of hope, with the possibility of reaching the goal; but, what is the real goal anyway? Winning? A ring? That is the ultimate prize, a free pass to be labeled as big ones; but at the end of the day, the greatest accomplishment was to feel, to live passionately what we enjoy the most. To suck in the energetic reminder that the end has not been written, we can change it, we can believe that it will happen and that during the process of discovering the future, we can totally live by the edge of our sits knowing that IT CAN BE DONE.

It is important to keep focused on the objective, of course. But if while working on it we don’t enjoy the ups and downs by living each step towards it with full intensity, if we allow one single thought of mediocrity while trying, if we don’t recognize our vulnerability at the end to enjoy the glory or to cry for our failures, then the magic is gone. Is living by some book; living considering that we may not make it. Is living just to live; and in life, like in baseball, the game is not over until is over…and sometimes we win when we lose.

This is a Magpie tale - Mag 42 - for other Magpie tales click  Magpie tales

Tuesday, November 24, 2009

Por amor al juego - Post temporada de baseball - Séptima y última parte

Domingo 19 de octubre, lo que podría ser el final no esperado de un regreso impresionante o el inicio de el clásico de otoño con los campeones defendiendo su título. Después de lo que han logrado no una, si no ya con esta tres temporadas, las esperanzas y confianza están desbordadas; para mi este séptimo juego es mas de trámite que necesario. Los red sox son por mucho, los campeones de la liga americana, pero no; la regla marca ganador al que se lleva 4 de 7 juegos y hoy, es el último, uno mas, el definitivo.

Abriendo por Boston, nuevamente Lester con la posibilidad de sacarse la espina de la derrota anterior; abriendo de nuevo en St.Petersburgo con el apoyo de la defensiva bostoniana que tiene más corazón y garra que cualquiera. Necesitamos que la ofensiva venga a matar para poder contrarrestar la sicología aplicada que Maddon de seguro y como ha demostrado, trabajó con sus jugadores para sacar la casta y no dejarse vencer. No está fácil, en este juego, no hay nada para nadie; lo único que queda es analizar quien viene mentalmente mas afectado: unos Rays que hace tres juegos ya se veían celebrando y que a estas alturas continuarían lavándose la champaña del cabello, o unos Red Sox que hace unos días no tenían mas futuro que ese mismo juego y que uno a uno han venido de atrás para enfrentarse de igual a igual el día de hoy. Y empezando el juego, llega Pedroia a poner las cartas sobre la mesa – home run solitario para iniciar con ventaja de 1-0. El pitcheo de Lester sólido, consistente, pero igual el de Garza quien no permite ninguna otra oportunidad de agrandar la ventaja. Pero a Lester ya lo estudiaron, lo tienen perfectamente analizado, saben en donde le duele, que es lo que sigue, como va a querer dominar; los Rays se han vuelto especialistas en vencer medias rojas y Yankees, pero no especialistas en ganar. Es entonces que viene la carrera del empate para Rays. En Tropicana Field este empate les sabe a victoria; si estuviéramos en Fenway seria un silencio que ensordece. Pero la historia se esta escribiendo esta temporada en Florida.

Llega la carrera de la ventaja, ambas producidas de forma sencilla, manufacturadas, la primera con doblete de Longoria y la segunda con sencillo de Rocco Baldelli; 2-1 en Tropicana Field en la quinta entrada… es la locura; pero tienes que creer y medias rojas tienen todavía cuatro oportunidades de alcanzar y ganar. Llega la séptima entrada, misma que resulta perfecta para Aybar que batea home run que agrega una mas para el 3-1. No pasa nada; no quiero que pase nada; quiero seguir creyendo y los nervios de empatía con un equipo cuyo espíritu los tiene aquí contra toda estadística y contra toda posibilidad me están ganando; tengo que creer. Y después de la séptima entrada, los red sox no permitieron nada a los Rays, ni una sola carrera más, ni una sola humillación mas; lo único que queda por hacer es encontrar la ventana de oportunidad que les permita repetir la hazaña, esta vez, solo necesitan dos para empatar y tres para ganar. Son dos entradas las que quedan para hacerlo; justo antes del último out de la novena entrada, me levanté de mi lugar para caminar la ansiedad, para controlar la emoción y ser objetiva, para permitirme respirar, para poder volver y ver que mis red sox, que ellos, lo hicieron de nuevo.

Pero no. No sucedió. El juego terminó. Y es ahí, cuando no pude ver el festejo que debió ser nuestro y me desplomé como hacía mucho tiempo no lo hacía, me perdí en un sentimiento de tristeza como hacía tiempo no sentía; el resto de la noche fue desahogarme y tratar de entender, no el resultado del juego, ese fue muy claro, si no como encontrarle sentido a lo que vi, sentí y lloré. Cuando las esperanzas de que algo suceda son tan altas, cuando la expectativa de lo que podemos lograr rebasa cualquier lógica, cuando la emoción de vivir lo que sigue va más allá de cualquier razón, es cuando sentimos con más fuerza pero también cuando nos caemos desde lo más alto y cuando mas duele.

En mi opinión, hay dos formas de ver baseball: verlo fríamente con estadística, porcentajes y técnica en mano y planear el resultado acorde a lo que matemáticamente debe suceder, o ver el baseball con el corazón en la mano, analizando reacciones humanas de cada jugador y del equipo con posibilidades de desafiar cualquier probabilidad. Yo prefiero la segunda. Un fan de los red sox no puede verlo de otra forma.

Antes del milagro del 2004, cuando los redsox volvieron de estar tres juegos abajo contra cero ante los Yankees, no solo para alcanzar si no para ganar el playoff y posteriormente ser campeones, habían pasado 86 años. Fue en 1918 la última vez que Boston fue el máximo campeón del baseball de grandes ligas. Entre 1918 y el 2004 pasaron grandes jugadores, algunos reconocidos como leyendas del deporte, que empezaron y terminaron su carrera creyendo en los medias rojas, siendo media roja de camiseta y de corazón; Ted Williams jugo 19 temporadas, dos veces interrumpidas por cumplir su servicio militar como piloto de los Marines, todas con los medias rojas de Boston; Carl Yastrzemski vivió sus 23 años de carrera profesional haciendo historia con los red sox; Jim Rice, otro grande que dedicó su carrera entera desde 1974 hasta 1989 a ser media roja. Todos ellos tienen en común no solo haber sido grandes exponentes del deporte, haber sido la imagen perfecta de lo que es ser un media roja; también tienen en común el JAMÁS haberse llevado un anillo de serie mundial. Esas son agallas, mantenerse en pie y firmes con un equipo temporada tras temporada, con la frente en alto y la esperanza de una temporada más con la posibilidad de ser campeones; para ellos nunca sucedió. A partir del 2004 la historia de los redsox tomo otro rumbo, empezaron a cosechar triunfos en terreno preparado por el sudor y las lágrimas de los antecesores constantes y fieles que no se dejaron vencer a pesar de nunca haber ganado. Eso es baseball, ese es el espíritu de creer, esa es la magia que nos hace continuar en la lucha.

Todos los días nos levantamos sabiendo que cada año, de abril a octubre, hay otra temporada que nos da la esperanza de lograr el objetivo; pero, cual es realmente el objetivo? Ganar? Un anillo? Ese es el merito máximo, es la corona que nos pone en el escaparate público como grandes; pero al final del camino, el objetivo máximo fue sentir, vivir con pasión lo que más nos gusta, llenarnos el pecho de la energía que en cada momento nos recuerda que el final no esta escrito, que lo podemos cambiar, que podemos creer que sucede y que, mientras no llega, mientras no sepamos en que va a terminar, nos mantiene al borde del asiento sabiendo que sí se puede. Es importante tener en claro la meta, pero si en el camino a lograrla no vivimos cada paso con toda la intensidad y como si en eso te fuera la vida, si nos permitimos pensar en la posibilidad de fracasar en el intento, si no nos reconocemos vulnerables al final para disfrutar la gloria o llorar el fracaso, entonces la magia se nos escapa de las manos; es vivir con estadística y probabilidad; es vivir considerando que podemos no llegar. Es vivir por vivir, y en la vida como en el baseball, el juego no acaba hasta que se acaba.

Wednesday, November 18, 2009

Por amor al juego - Post temporada de baseball - Sexta Parte

El siguiente juego, el sexto, es en St.Petersburgo, Florida, en la casa de los Rays. Va a ser el sábado, mismo día en que yo estoy viajando de regreso a casa; tomo el vuelo a la misma hora en que el partido empieza, por lo que ya estoy mentalizada en que no voy a poder ver lo que pudiera ser el último juego de los Red Sox; claro, el hecho de no verlo y de estar en vuelo al mismo tiempo que ellos me da la libertad de imaginarme cualquier resultado que yo quiera – en mi mente Beckett esta tirando un no-hitter; en mi mente Pedroia acaba de hacer el home run que los pone arriba; en mi mente J Pap viene fulminante a acabar de nueve tiros la ultima entrada. En mi mente, los medias rojas orillaron a los Rays a un séptimo juego. Pero igual y no, igual y los Rays tienen agazapados a los Sox, los tienen nuevamente abajo 7 a cero; los tienen aturdidos con los cencerros que se meten hasta los huesos; los medias rojas acabados y los Rays festejando por todo lo alto que son los campeones de la liga americana. Pero abro los ojos, veo por la ventana las luces lejanas de Tucson y una voz por las bocinas indicándonos que estamos por llegar y que me prepare para saber el resultado real y final del juego de hoy – frase que es en parte producto de mi imaginación creativa pero que igual fue lo que entendí cuando nos indicaron apagar los aparatos electrónicos, abrochar el cinturón de seguridad y esperar a que el avión pare por completo y a que la señal de cinturones este apagada para empezar a bajar.

Y es entonces cuando confirmo cual de mis teorías fue la correcta: es entonces cuando me entero que el resultado del juego del sábado, el sexto juego, fue de 4 carreras a 2, con un home run solitario del capitán, con la ayuda de un tiro errado a primera del equipo contrario, con un desempeño impecable del pitcher abridor; no precisamente como lo imaginé, no paso por paso, pero si con el resultado que esperaba – los red sox ganaron el sexto juego mandando la serie a un séptimo juego!. Todo o nada en Tropican a Field. Se vale soñar, porque a veces, los sueños se hacen realidad.

Continuará... la última parte.

Monday, November 2, 2009

Por amor al juego - Post temporada de baseball - Quinta Parte

St. Joseph, Michigan - Octubre 15-16, 2008

Héroes vestidos de blanco y rojo; el campo de batalla resguardado por un gigante verde y custodiado por más de treinta y nueve mil apasionados. Héroes de carne y hueso; humanos a quienes les pedimos más, mucho más que a cualquier otra persona. Trabajar bajo la mirada crítica de los que nos decimos fanáticos pero no toleramos errores. El baseball es más mental que físico; Pedroia nos lo ha demostrado con su pequeña estructura llena de poder. Cuando el ánimo esta abajo todo el equipo lo resiente – Lowel fuera y a cirugía; Lester falló, nuestro gran Lester, permitió una derrota vergonzosa y en casa. Wakefield, veterano fiel, dando una de sus peores actuaciones y retirado, tardíamente, en la tercera entrada de este segundo juego en Fenway. Medias rojas abajo ya 6 a 1 y los Rays imparables. Arrogancia hecha equipo, jugando baseball sin alma pero efectivo; equipo manejado por Maddon, inteligente, organizado; ha estudiado cada jugada y posibilidad en contra de su rival. Medias rojas caídos sin poder alcanzar y permitiendo que la ventaja entrada tras entrada se agrande. Puedo notar un sentimiento de anestesia general, jugando por jugar, sin defender el uniforme; mierda, sin creer! Perdiendo este juego la serie se pone 3-1 con otro juego en Fenway, todo o nada. Son los RedSox, son los campeones, son los que regresan de atrás y arrancan cabezas; qué es esto entonces, el impulso? Es acaso la carnada para bajar la guardia a unos Rays crecidos y potentes para volver de atrás y ganar con gloria? Esto, es baseball.

Big Papi despertó y un batazo largo que tenia cara de doble se vuelve triple al sorprender corriendo con todo su ser y llegando barrido a tercera. No es suficiente. Es demasiado tarde. Los Rays no han dejado de atacar y concretar carreras, no hay quien los detenga y mis medias rojas están contra las cuerdas, otra vez; como en el 2004, como en el 2007. Un día de por medio para re-plantear la estrategia, para admitir la batalla perdida, para reconocer que dependen de una cabeza que tiene que mantenerse fría, tienen que encontrar la debilidad de su oponente; quien piensa con la pasión no puede ser líder, ser líder es saber dirigir a un batallón, saberlo guiar y decirle como detonar esa pasión en el terreno de juego.

Jueves, quinto juego de la serie. Si Medias Rojas ganan hoy se compran boleto sin regreso a Florida, en donde tienen que ganar dos más si quieren defenderse como campeones. No hay vuelta atrás. A favor esta el cambio de pitcher abridor de los Rays, Kazmir, a quien Boston le ha pegado duro y a la cabeza desde Septiembre. Su lanzamiento no es el mismo de antes, su lesión lo ha obligado a mecanizar un movimiento que corta el efecto. Nada es garantía, hasta el más seguro puede venir en su peor momento y cualquiera puede despertar y dar la sorpresa. El compromiso ahora es aprovechar lo que el oponente ofrece para magnificar sus talentos y ganar. Boston está por demás desmoralizado, están echados y esperando la estocada final. Dice-K ha permitido ya tres home runs que tienen a los Rays 5 carreras arriba, afianzando su posición y restregándoles en la cara una neo-supremacía que portan como si la conocieran de siglos. Esa es la actitud, esa es la estrategia, así se ganan los juegos… aunque me duela, aunque no me guste, aunque me retumbe en la boca del estómago, están haciendo lo que se tiene que hacer, pero sin alma.

Séptima entrada, JPap al montículo; no es común para un cerrador de su categoría, pero no hay mañana; Jpap no sólo permite 2 carreras más, si no que da una base intencional. Todo parece indicar que es el principio del fin. Champaña fría en el vestidor de visitantes. Fenway en silencio. Turno al bat de Medias Rojas, Lowrie con un doble profundo, pero no más, ya hay dos outs. Llega Pedroia a defenderse con todo lo que tiene, como si en eso le fuera la vida, porque en esto le va la vida; a dos strikes y llega a primera con hit; hombres en las esquinas para recibir a Big Papi que, después de ir de 1-17 en esta post temporada, despierta para poner la bola en donde solo El la sabe poner! Fenway en llamas! Big Papi! Big Papi! Marcador 7-4; ya es juego señores! Tienes que creer, sólo Boston!

Porque sólo Boston puede prender la maquina después de estar en la lona, porque sólo Boston puede tener a Bay en primera para que con un home run de JD Drew estar a una carrera del empate, porque sólo ellos, sólo ellos logran mantener la cabeza en alto a pesar de estar siendo pisoteados por un cardumen de mantarrayas enfurecidas, sólo hay un equipo que logra que un bateador sostenga la fe por 10 lanzamientos antes de batear un hit que empata un juego que es la antesala de la gloria! EMPATADOS! Todavía hay vida y mas le valdría a Tampa no permitir que Boston gane este juego si tiene la esperanza de verse en serie mundial, porque este juego es el único que Boston necesita, porque es uno a la vez, porque es el único en la mira, sólo por hoy. Y entonces, empieza el milagro – Youk batea un hit que parece robado por Longoria en tercera mismo que con un pésimo tiro a primera regala un doble; Maddon que decide dar base intencional a Jason Bay para enfrentar a JD Drew, decisión abalada ampliamente por the red sox nation, ya que JD Drew batea el hit largo que con dos outs en la novena entrada hacia falta para la carrera de la victoria…BOSTON LO HIZO!!!!!

Ganamos este juego y estamos en la pelea; la serie sigue abajo tres juegos a dos, pero nadie tiene esa capacidad de volver de las cenizas como mis medias rojas, los que me hacen vivir y llorar el baseball, los que me mantienen cerca y de pie, la emoción que se siente en una situación así, el haber sido testigo de uno de los regresos mas dramáticos de la historia de post temporada en un juego, después de estar a siete carreras abajo y ganar, me hacen creer, que TODO es posible.

Continuará...

Sunday, October 25, 2009

Por amor al juego - Post temporada de baseball - Cuarta Parte

Boston, Mass. 11 de Octubre, 2008

Sábado, segundo juego en St. Petersbugo; Kazmir pitchando por Rays, mismo que fue acribillado por los Red Sox en el juego del 15 de septiembre. Primera entrada y Boston se pone a la delantera con 2 carreras, mismas que empatan los Rays casi de inmediato gracias a un home run de Evan Longoria. Beckett pitchando por Boston. Nada para nadie. Viene a batear el caballito, mi buen Pedroia con su arma infalible, su espíritu de hierro; y así, sin más ni mas, home run por el centro de Tropicana Field; home run como los grandes; Boston arriba por una carrera. Pero Rays no están para conceder, Upton le devuelve el favor a Pedroia para volver a empatar el juego; llega Longoria bateando un hit doble que convierte en carrera, ya con dos outs. Beckett intenta recuperar la cordura y revira a primera para sacar el tercer out. Tit for tat, medias rojas, tit for tat.


Floyd la manda hasta el otro lado de la barda, a pesar de todos los intentos de Coco por robarle el alma a esa pelota. Los Rays han despertado y es peligroso; pero esto es baseball, se vive y se llora entrada tras entrada porque el juego no se acaba, hasta que se acaba. Tit for tat, Rays, Tit for tat: Pedroia devolviendo mal con mal y repitiendo en un mismo juego la hazaña; esta actuación la esperaríamos de un Big Papi, cuya única labor es esa, batear. Pero Pedroia esta acaparando funciones y llevando el juego a solo 1 carrera abajo con un segundo home run, dejándole el camino a Yooouuuukk que empata el juego con otro batazo del mismo calibre y con el mismo resultado; llega Bay y completa la trifecta- este juego se esta convirtiendo en un rally de exhibición, un juego por demás cerrado ya que ninguno de los dos va a conceder.

1:39AM – 5 hrs y 27 minutos – Rays ganan. La serie regresa a Boston prácticamente como empezó – nada para nadie, 1-1; resultado que refleja el enfrentamiento de hoy – nada para nadie, Rays vs Medias Rojas, duelo de igual a igual.

St.Joseph, Michigan, 13 de Octubre, 2008

Primer juego de playoff en Fenway - La colisión fue fuerte, pero Tek puede con eso y mas; la red de su guante es para eso: mantener la bola donde debe y sacar el out que puede marca el regreso de los red sox para recuperar terreno, todo lo que un equipo como los medias rojas necesita es una jugada que ponga en charola los tamaños que cada uno del equipo tiene. Solo que ahora, los Rays que tampoco son miel sobre hojuelas, toma el out de Varitek como un reto y mandan un home run hasta lo mas alto del monstruo verde – medias rojas, eran cuatro, ahora tienen dos entradas para hacer siete.

Ya estamos en la novena, no tiene buena cara. Quiero pensar que nos gustan los finales dramáticos, al estilo de la temporada 2004; hay quien prefiere trabajar bajo presión, tal vez eso sea; dejar a los Rays tomar la delantera en la serie puede apretar los tornillos que hacen falta para ganar los siguientes tres juegos; o no; tal vez este juego representa dejar ganar a un equipo que tiene mucho que aprender y nada que perder; tal vez este juego es una llamada para aprender a perder y ser media roja en las buenas y en las malas. En alguna ocasión alguien me dijo: cuando veo baseball, empiezo por irle a un equipo y termino yéndole a quien gana. Irle al ganador no tiene magia ni ciencia. Tenemos que estar con aquel que significa algo para ti, a quien en espíritu sientes parte de tu vida, de tu familia, de tus momentos de gloria. Aun cuando ese alguien no vino en su mejor momento y te deja abajo; hay que saber apoyar y seguir en la pelea, que el baseball es humano; y qué fuera del baseball si todo estuviera escrito. Hasta mañana Fenway, con otra oportunidad para ganar.
Continuará...

Saturday, October 17, 2009

Por amor al juego - Post temporada de baseball - Tercera Parte

Primer juego serie de campeonato, Octubre 2008 - Medias Rojas de Boston vs. Tampa Bay Rays

Serie de campeonato, play offs, antesala de serie mundial, la ultima contienda en tu misma liga para enfrentar al mejor de tu liga rival; y a quien tenemos en la otra esquina? Nada más y nada menos que a los autonombrados “new beast from the East”, antes conocidos como mantarrayas, mejor identificados como el equipo sotanero por excelencia desde su incorporación en 1998, ahora crecidos por ser el primer año en su joven historia en que terminan como primer lugar de su división, 2 juegos arriba de los medias rojas de Boston. En toda la temporada le han estado peleando un lugar a los grandes de todos los tiempos – Boston y Yankees – y finalmente lo lograron – Rays, primer lugar de la liga americana del este en el 2008. Equipo que le debe todo a su manager, como dice el clamor trillado de un boxeador – sin Maddon, los Rays no serian ni su genio ni su figura; pero son – y contra ellos van los medias rojas a defender su campeonato.


Es viernes, sigo en Boston, los playoffs empiezan en St Petersburgo por lo que nuevamente estoy viendo el juego en televisión. Estamos ya abriendo la quinta entrada y la pizarra se sostiene cero a cero – nadie dijo que seria fácil, pero que sería de un buen juego de baseball si todo pronostico fuera acertado, si las desventajas de iniciar en parque contrario, techado y con todas las incomodidades visuales y auditivas que Tropicana Field conlleva, estuvieran escritas en piedra. A final de cuentas, todo lo que un estadio ofrece o quita no distingue uniforme ni afiliación – lo aprovecha o desperdicia cada equipo a discreción.

En Septiembre vivimos en vivo esta serie de campeonato anticipada – Tropicana Field, Boston contra Rays – de tres juegos, uno fue ganado avasalladoramente por Boston, el segundo perdido de forma vergonzante y un tercero bastante peleado, pero también perdido; si esto fue una premonición de lo que será esta serie, vamos sacando cuentas – en playoff, se deben ganar cuatro juegos de siete; si en aquella serie regular de septiembre eran tres juegos y dos perdió Boston, entonces a simple lógica se diría que Boston va con desventaja; pero es Boston, medias rojas, lo imposible es posible; ningún otro equipo, no solo de baseball si no de cualquier otro deporte, ha logrado lo que medias rojas hicieron en el 2004 – volver de tres juegos abajo en una serie de campeonato contra su rival por excelencia y máximo demoledor castrante de patirojas – medias rojas regresaron del infierno para ganar 4 juegos seguidos y rematar otros tres en serie mundial – tienes que creer.
Abriendo la séptima entrada, Boston ya va arriba por tan solo una carrera pero con eso basta para marcar territorio y bajarle los ánimos a un equipo que se ostenta legendario sin tener ni un solo titulo en su haber, sin tener un solo logro en su historial. Legendario es aquel que se lo ha ganado y no lo tiene que demostrar, lo transpira.
Boston desde el 2007 ha cargado su equipo de nuevos jugadores llenos de entusiasmo, talento, ganas de jugar y demostrar que llenan las medias, los spikes y la gorra usada por leyendas del baseball. Los tres pilares del equipo en este 2008 son tres muchachitos de no mas de 25 años, que ganan el mínimo establecido por la liga profesional de baseball – su salario conjunto es aproximadamente una décima parte del sueldo del tercera base titular de Boston, no quiero ni pensar lo que representa en el salario de un Alex Rodríguez que esta en este momento jugando golf o paseando en lancha. El mantra de los medias rojas es: scout your own, develop your own, teach your own. Lo que se siembra se cosecha y la cosecha esta en su punto en Octubre.

Pedroia – Pee Dee, el “caballito”. En persona es aun más pequeñito que en televisión – no pude identificar a ciencia cierta en que consiste su poder – brazo normal, altura por debajo del promedio; tiene que jugar con el corazón. MVP…MVP….MVP… es el clamor general que se oye en el estadio, en cualquier estadio donde jugaron los medias rojas los últimos juegos de esta temporada. Que si va a ser el jugador más valioso de la liga? Eso lo decidirá la prensa deportiva autorizada; para mi, el valor lo lleva un jugador que contra todas las expectativas, contra las limitaciones físicas, contra todos los estándares, llega a grandes ligas y se gana un lugar en una de las mejores franquicias del baseball de todos los tiempos…llega a ser cuarto bat, aunque sea de forma temporal, en el momento cumbre de la temporada regular. Pedroia es la esencia de lo que es ser media roja – tienes que creer – y Pedroia lo creyó y ES.

Novena entrada alta, Boston adelante 2-0, saliendo de un fuerte atolladero en la octava en buena medida por la inexperiencia de un contrincante joven, ambicioso y ávido de triunfo glorioso; mientras los medias rojas han suplido a un Manny todo poder con jugadas inteligentes, manufacturando carreras de forma efectiva, los Rays se atragantan con los lanzamientos al aplicar un bateo libre que deja a los toleteros de mayor calibre girando en su propio eje. Los Rays tienen ya una sola oportunidad en este juego de alcanzar y ganar; con ese marcador, no hay duda – cinco- ocho…cinco- ocho…ship them up to Boston.

Jpap listo – strike uno, dos, bola alta, strike tres, primero fuera. Strike uno, bola baja en la esquina de adentro, otra bola cerrada, para un fly controlado por Youkilis, que esta jugando tercera base. Solo falta un jugador para llevarse el primer juego de la serie. Donde están los cencerros? Porque no se oyen tan fuerte? Los fanáticos de los Rays están a la expectativa… a 1-2, y lo ejecuta – tercer strike y es OUT. Los Boston Red Sox desafiaron las probabilidades – ganaron el primer juego fuera de casa, en terreno enemigo, con desventaja anunciada. No se canta victoria, es solo uno, es solo el primero…pero marca la pauta para regresar a casa, a Fenway, con la frente en alto, con los Rays a la baja y con el corazón engrandecido por creer que se puede.
Continuará...

Tuesday, October 13, 2009

Por amor al juego - Post temporada de baseball - Segunda Parte

Boston, Massachusetts -  Octubre 6, 2008; cuarto juego ALDS - Medias Rojas de Boston vs. Angelinos de Anahaim


Es lunes de Octubre, lunes de serie divisional, lunes de baseball, lunes de medias rojas en Fenway. Para la historia, los angelinos no se dejaron barrer, puede significar un retorno que inyecta lo que hace falta para retomar las riendas y completar el trabajo. Caballo que alcanza gana, no dice el dicho? Pero es Fenway.. es Boston… todo es posible… tienes que creer.

Esta vez estoy en Boston aun, pero no en Fenway. Democráticamente viendo el juego en televisión, pero en Boston. A la distancia pero cerca, viviendo minuto a minuto cada jugada con mi media roja de cabecera, el responsable de mi pasión, el creador de este pequeño demonio que se apodera de parte de mi de abril a octubre cada año. Bendito internet. El juego empieza, Lester lanzando por Boston; Lester, un novato que se ha convertido en leyenda temprana; Lester, el gladiador ganador de grandes batallas, sangre fría y enfoque total, rango inmenso de tiros guardados bajo la manga; joven noble y valeroso que reconoce a Tek, mi buen Varitek, capitán de capitanes, como elemento indiscutiblemente clave para guiarlo en cada juego.
Lester tirando como el próximo Glavin; Lester tirando como un joven Madoux; Lester tirando como LESTER. Lleva el juego hasta la séptima entrada, prácticamente perfecto – Boston esta arriba; por un gesto en su cara se le reconoce su labor terminada, por lo que continua la batalla Masters – Masterson, quien es relevista pero tiene una puerta abierta para ser abridor la próxima temporada. Masters permite que el juego se empate, aquí viene el hoyo en el estomago, la desesperación, la critica, el no querer (o poder) seguir viendo; pero tienes que creer… y entonces, bateador contrario se cuadra para toque sorpresa fallido, corredor en tercera empieza carrera a home y viene la experiencia con careta, mascota y rodilleras – Tek pelota en mano lo sorprende y saca el out mas importante de la serie divisional al alcanzarlo antes de volver a tercera – toque y queda. No hay reclamo que valga. Fenway se desborda, la máquina se prende y es en ese momento que lo supe: Boston no puede perder. Cierran entrada y viene Boston a batear para la novena baja – se repite la historia: hit sencillo pone hombre, a Bay, en primera, sacrificio que lo avanza a segunda y después de un cuasi hit que fue robado espectacularmente por Teixeira, viene otro joven revelación a sorprender con hit largo que le permite al ex pirata en su primera postemporada llegar barrido a home – Bay llega a salvo y medias rojas pasan a serie de campeonato! …Tienes que creer!!!

Continuará... ya en playoffs.

Saturday, October 10, 2009

Por amor al juego - Post temporada de baseball, Primera parte




Primera parte escrita en Fenway Park, Boston, Mass. Octubre, 2008; la historia se repite y los Medias Rojas se enfrentan a los Angelinos una vez mas por el título divisional este año

En que consiste la magia? Que representa Fenway? Es lo que respiras, el ambiente legendario de una estructura repleta de memorias; el sabor que se siente de grandes estrellas, mismas que en su momento solo sabían que estaban cumpliendo sus sueños y su compromiso con un talento, que tienen solo los privilegiados, reconocen los mas audaces, pero llevan a cabo los valientes de corazón.

Has oído hablar del premio Cy Young? Bueno pues El, Cy Young, es media roja. Has visto letreros del Ted Williams Tunnel en Boston? Bueno pues también El, media roja. Y que tal el chocolate Baby Ruth? No, no es broma, pero El Babe también fue media roja (y lo siguió siendo aun después de cruzar involuntariamente al imperio del mal).

Ser media roja va más allá de 9 jugadores en el terreno de juego, sus récords y para algunos, sus millones. Es un estilo de vida, es la pasión por un deporte que difícilmente entienden los buscadores de lo lógico.

Por que octubre es especial? Representa la misión cumplida de cada temporada.

Y aquí estoy, en Fenway, Zona 18, a unos metros del pasto de los héroes – ser media roja no es una etiqueta… es creer – creer que lo imposible es posible, que los retos son solo incentivos; que la pasión colectiva se mete por los poros y se lleva con orgullo a home plate.

Estoy en un juego de post-temporada – la emoción es distinta, es intensa, es todo o nada; para los medias rojas ganar hoy, representa barrer a los Angelinos nuevamente, ganar 12 juegos consecutivos en serie de campeonato! Pobres angelinos se han quedado tendidos en la lona 3 temporadas seguidas y con esta, seria la cuarta. Cabe aclarar, los Angelinos son este año el mejor equipo de ligas mayores, con 100 juegos ganados; no son un rival fácil, es mas, son los favoritos para ganar. Sin embargo, están abajo 2 juegos a cero, mismos que perdieron en casa, en Los Angeles… benditos halos.

De todos los juegos que he vivido, este es, por lejos, el mas emocionante que he presenciado hasta hoy – Beckett no viene en su mejor momento, por lo que todo lo que empuja la ofensiva patiroja, Beckett se lo permite al rival, que viene con todo ya que no puede perder… seguimos en la lucha, vamos abajo, luego arriba, luego empatados… y seguimos empatados hasta el cierre de la octava entrada. Viene la novena, Francona no trae a JPap – por algo será, presiente entradas extras… cierre de la novena, Masters tira bien, no es suficiente para ganar… cierre de la décima y se descuelga desde el bullpen “the wild thing”…JPap… tremendo gigante de tan solo 24 años. Hace tiros de calentamiento; los que estamos en el parque no contenemos la euforia, verlo prepararse nos hace sentir la esperanza; y en eso, por todo lo alto, The dropkick Murphys – I’m Shipping up to Boston – gaita, batería y garra – es definitivo – Jpap viene a matar.

Empieza la décima – Jpap hace su trabajo – desde mi asiento, tengo una vista directa y perfecta a home plate y la lomita de pitcheo – Jpap es impresionantemente imponente – consciente o no, ese dejo de concentración que tiene al agacharse y colgar el brazo me hace pensar en Dr.Jekyl y Mr. Hide – cara de niño, brazo de mounstro… ha de ser penetrante hasta los huesos para el bateador, el sentimiento de no saber si lo que sigue es un balazo de 95 millas por hora que te puede pasar rozando o directamente por el centro – como sea, es mejor guardar respeto y precauciones.

Termina la décima, vuelve el “cinco-ocho” para la onceava – dos entradas completas y de pie, estoico, concentrado y firme…24 años llenos de pasión y profesionalismo.

Viene la doceava… en Boston ya es pasada la 1 AM y el estadio sigue, calculo yo, a un 98% de su capacidad – para este juego Fenway metió 39,067 almas – 39,066 y yo; que si fui sola al juego? Es totalmente cuestión de enfoques. Quien puede estar solo cuando compartes la misma pasión con mas de treinta y nueve mil personas reunidas en un mismo lugar a un mismo tiempo – realmente, es una cuestión de física: relatividad, tiempo, espacio y momento.

Tantas oportunidades, tantos momentos con el corazón en la boca, las manos heladas y el alma en un hilo – las bases llenas, la euforia a flor de piel, nada; a estas alturas, el juego se tiene que acabar – 5 horas y 19 minutos – el juego de post-temporada mas largo de la historia; y efectivamente, el juego se acaba – hit sencillo para poner a hombre en primera, sacrificio que empuja al jugador a la antesala, otro sencillo y entra la carrera necesaria para poner el juego 5-4 – marcador ganador…. Efectivamente, ganador, pero para los angelinos…1:38 AM, ya es lunes, alguien tenia que ganar y Boston se dejó ganar. Dejan la serie 2-1, todavía con ventaja para un cuarto juego en pocas horas.
Continuará...

Thursday, October 8, 2009

For the love of the game - Baseball Post Season, Part 1


This first part was written at Fenway Park, Boston, Mass. October, 2008;  history is repeating and the RedSox are facing the Angels one more time for the divisional title this year.

What is the magic? What does Fenway represent? It’s what you breath, the legendary atmosphere of a gigantic structure full of memories; it’s the flavor you can taste of big stars, which in their moment only knew they were accomplishing their dreams and their commitment with a talent, given to a few privileged ones, recognized by the gutsiest but used in full only by the braves at heart.


Have you heard about the Cy Young award? Well, he, Cy Young, was a Red Sock. Have you seen the Ted Williams tunnel signs in Boston? Also, a Red Sock. And what about the Baby Ruth candy bar? No, I am not joking, but the Babe was also a Red Sock (and continued to be one at heart even after his involuntary cross over to the evil empire).

Being a Red Sock goes deeper than 9 players in the field, their records and to some, their millions. It is a life style; it’s the passion for a game hardly understood by the logical thinkers.

Why is October so especial? It represents a mission accomplished each season.

And here I am, in Fenway, Zone 18, a few feet from the green field of heroes -being a Red Sock is not a tag…is believing. Believe that the impossible is possible, that the challenges are incentives; that the collective passion gets into your bones and carries you proudly to home plate.

I am in a post season game – the feeling is different, is intense, is all or nothing. For the RedSox, winning today represents to sweep the Angels one more time, winning 12 consecutive games in a Divisional championship series! Poor Angels, they have been left behind for the last 3 seasons, 4 if they lose this one. It is worth mentioning that this year, the Angels are the best team in Major League Baseball with 100 wins; they are not an easy rival, in fact, they are favorites to win. However, they’ve lost the last 2 games which were played in their home, in LA…holy Angels.

Of all the games I’ve lived, this is, by far, the most exciting. Beckett is not in his best moment, so for every RBI pushed by the RedSox offensive, Becket allows the same to the Angels; they are playing with everything they have, they can’t lose. We continue the fight, one down, then up, then even… and we stayed even until the bottom of the eight inning. Along came the ninth, Francona does not call for JPap, seems like he knew better, he anticipates extra innings. Bottom of the ninth, Masters is doing a good job, not enough to win. Bottom of the tenth and straight from the bullpen… the “wild thing”… JPap… only 24 years old and such a giant. He makes his warming up throws, we at the park can’t hardly manage our excitement, to see him getting ready makes us feel hope; and then, out loud in the park, The Dropkick Murphy’s “I’m Shipping up to Boston” – bag pipes, drums and spirit – it is clear: JPap came to kill.

The tenth inning begins- JPap is doing his job- from my seat, I have a direct and perfect view to home plate and the pitcher’s mound. JPap is impressive, whether he is aware of it or not, his concentration ritual of crouching and hanging his arm makes me think of Dr. Jekyl and Mr. Hide: baby face, monster arm…it must be threatening as hell for the player at bat the feeling of not knowing if the next throw is a bullet of more than 95 miles per hour that could easily slice your limb or brake perfectly in the middle of your strike zone – no matter what, it is smart to show respect and be aware.

The tenth inning is over; “cinco-ocho” is back for the eleventh – two complete innings and standing, emotionless, concentrated and straight…24 years full of passion and professionalism.

Here comes the twelfth… in Boston is past 1 AM and the park is no less than 98% full. There are 39,067 souls at the game, 39,066 and myself; did I go alone to the game? It is totally a matter of perspective. Who can be alone when you share the same passion with more than thirty nine thousand people gathered at the same time in the same space – it is pure physics, really: relativity, time, space and momentum.

So many chances, so many moments with the heart pounding in the mouth, freezing hands and soul hanging from a thin thread. Bases loaded, raw euphoria, then nothing; at this moment, the game really has to end – five hours and nineteen minutes, it’s officially the longest post-season game in the history of baseball; and the game ends indeed. A single hit to load first base, then a sacrifice fly to push the player to second, then another single to score the one run needed for the 5 to 4 – the winning score… winning alright, but for the Angels…1:38 AM, it is already Monday, somebody had to win and Boston let them win. They’re leaving the series 2 to 1, still up and needing just one more game, a fourth game in a few hours.
to be continued...